La Semana Santa de Soria está llena de austeridad, silencio y devoción.
Entre las tradiciones que distinguen a la ciudad de Soria, destaca una Semana Santa que, aunque poco conocida fuera de sus fronteras, encierra una riqueza cultural, histórica y espiritual que la convierte en una experiencia singular para devotos y visitantes. Las cofradías sorianas recorren las calles siguiendo con rigor la cronología de la Pasión de Cristo, conformando un relato litúrgico coherente que la diferencia de otras celebraciones de Semana Santa en España.
Ocho cofradías participan activamente en este guion procesional perfectamente estructurado. Cada una dedica sus pasos a un episodio específico de los Evangelios, iniciando el Domingo de Ramos con la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Le siguen la Hermandad de la Oración en el Huerto y la Cofradía de la Flagelación del Señor, que procesionan en la noche del Martes Santo. El Miércoles Santo es el turno de la Hermandad del Ecce Homo, que parte desde la majestuosa iglesia románica de Santo Domingo. El Jueves Santo, procesiona la Cofradía de las Caídas de Jesús, seguida por la Hermandad de la Virgen de la Soledad, que inicia su recorrido a las 23:30 h, justo en el umbral del Viernes Santo.
En la jornada más solemne para la cristiandad, el Viernes Santo, desfilan la Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz por la mañana, y por la tarde, la del Santo Entierro, la más antigua de la ciudad, fundada en 1887.
La Semana Santa en Soria no es sólo una manifestación religiosa, sino un testimonio vivo de siglos de historia, de arte, de fe compartida y de una manera única de entender la espiritualidad.
Sobriedad en la Semana Santa de Soria
La Semana Santa soriana se caracteriza por su sobriedad, el reconocimiento y una profunda devoción, reflejo fiel del alma de la ciudad y de sus gentes. Esta tradición tiene raíces documentadas desde el año 1256, cuando Alfonso X «El Sabio» mencionó las festividades de Semana Santa en el Fuero de la Ciudad de Soria. En el siglo XVI ya existía la Cofradía de la Santa Vera Cruz, considerada la primera hermandad penitencial de la ciudad.
El patrimonio artístico también forma parte esencial de esta celebración. Destacan esculturas como el Cristo del Humilladero, del siglo XVI, con claras influencias del maestro Juan de Juni, o el Cristo de los Florines, atribuido al taller de Berruguete. Entre los tesoros religiosos destaca el Lignum Crucis, un fragmento de la cruz de Cristo conservado en la Concatedral de San Pedro, contenido en un relicario de plata y pedrería del siglo XVI, y vinculado históricamente a la familia Borgia.
Entre los momentos más emotivos y menos conocidos de la Semana Santa soriana se encuentra el Vía Crucis del Ecce Homo, que recorre en silencio la ribera del Duero hasta la ermita de San Saturio, patrón de la ciudad.
La celebración también se acompaña de una rica gastronomía tradicional. En los hogares y restaurantes de Soria se pueden degustar dulces típicos como las torrijas de leche y canela, buñuelos aromatizados con vino dulce, leche frita y potajes de vigilia elaborados con bacalao o congrio. Platos como las migas de pastor y la tradicional limonada soriana, a base de vino, limón, azúcar y canela, completan una oferta culinaria que, al igual que las procesiones, es reflejo de una identidad profunda y auténtica.